Los primeros comentarios, luego de la iniciales euforias del mercado posteriores a las primeras inyecciones de liquidez, parecían no muy optimistas: “Es más como una aspirina para el dólar que un remedio para la economía”, a decir de los analistas de Merrill Lynch en su página de internet.
¿Pero cual es el problema real, que a pesar de semejante inyección de dinero los mercados, fuera de la euforia inicial, vuelven al pesimismo previo? Trataremos de explicarlo brevemente.
Desde diciembre la Reserva inició un programa de inyecciones de dinero con una dosis de 40.000 millones de dólares, agregó 60.000 millones de dólares en enero y una suma similar en febrero, y más de 140.000 millones de dólares durante marzo, abril y lo que va de mayo. Si se suman los 100.000 millones de dólares en préstamos a los corredores primarios en el mercado de bonos y los intercambios monetarios con bancos centrales europeos, la Reserva ha comprometido ya más de la mitad de su portafolio de títulos y préstamos de 832.000 millones de dólares.
¿Por qué está la Fed empeñada en inyectar tanto dinero?
Los bancos y demás entes financieros, tienen una gran cantidad de créditos (hipotecarios, pero también no hipotecarios) que forman parte de sus activos. Al subir las tasas de interés y dado que se habían otorgado una gran cantidad de créditos de alto riesgo (dados a personas y empresas con una capacidad de pago no acorde al préstamo que se les otorgó (subprime)), comenzó un proceso de impagos.
Pero no estamos hablando de una empresa cualquiera, no estamos hablando de que el ultramarinos de la esquina cerró. Estamos hablando de los principales y más importantes entes financieros del mundo, en los que de manera directa e indirecta millones de personas tienen los ahorros de su vida y los fondos de su jubilación, cuya caída, cierre e incluso rumores de iliquidez pueden hacer tambalear el mismísimo sistema económico actual. Y no hablar de las consecuencias sociales que todos estos hechos pueden generar, lo cual, más que un reportillo aparte, daría casi para un ensayo.
Ante esta minucia, entendemos la desesperación de la Fed y de los principales Bancos Centrales y vemos como el temor a la inflación, que se quiera o no tal inyección de liquidez y la reducción de tipos va a generar, pasan a segundo término.
Con las tasas de interés en descenso y la maquina de imprimir dólares produciendo los cientos de miles de millones de dólares que las autoridades siguen inyectando de manera inorgánica (sin contraprestación en bienes o servicios) en la economía, el valor del dólar sigue derrumbándose frente al euro y el yen.
Comentaba recientemente con una compañera de clases, que no descarto una inflación cercana a los dos dígitos en USA, quizás este mismo año, eso si, la cifra la darían a conocer después de las elecciones. Estaremos atentos desde estadística bursatil al tema de las inyecciones e inflación, pues lo consideramos, en los actuales momentos, con una gran influencia sobre el devenir de los mercados
Quien esto escribe, vivió algunos años en un país con inflación permanente de dos dígitos, llegando en ocasiones al 88% (si, ochenta y ocho por ciento) anual. Aunque el mundo no se acaba, vivir en medio de semejante inflación, requiere una estrategia económica distinta adaptada a esa dinámica.
Esperemos que no nos toque, por el bien de todos. Veremos...




